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El hígado en cirugía

Son tantas las funciones del hígado que en términos de sofisticación biológica sólo es ligeramente excedido por el cerebro. Juega un papel central en la regulación de múltiples procesos metabólicos, bioquímicos e inmunológicos, y su principal objetivo es regular el suministro de substancias a la circulación sistémica e intestinos. Es un órgano crucial como mecanismo de defensa de primera línea contra las infecciones, por la acción de sus células parenquimatosas y no parenquimatosas (Kupffer, estrelladas, NKC).
El hígado es el órgano visceral más grande de la economía. En el adulto normal tiene un peso de 1400 a 1600 gramos, es relativamente más grande en el niño que en el adulto. Está localizado en una posición estratégica entre la circulación esplácnica y la sistémica y recibe un suministro dual de sangre, uno de la arteria hepática y otro del sistema venoso portal. Este excepcional patrón circulatorio provee aproximadamente 1500 mL de sangre/minuto. La vena porta lleva sangre del territorio esplácnico, que característicamente tiene un bajo contenido de oxígeno pero rico en substancias recientemente absorbidas por el intestino así como también en hormonas y otros elementos que se producen en el intestino, bazo y en el páncreas. El contenido de la porta finalmente alcanzará sus ramas más pequeñas o vénulas terminales donde la sangre es vertida a los sinusoides, que es el sitio donde ocurre el intercambio entre la sangre y los hepatocitos. Los sinu-soides, a diferencia de otros capilares no tienen membrana basal haciendo que la sangre esté en permanente contacto con los hepatocitos a través de poros o fenestraciones. Este singular aumento de la permeabilidad permite la difusión de la mayor parte de las proteínas sanguíneas al espacio extravascular. La presión sinusoidal de 6-8 mmHg, facilita que la mayoría de las proteínas que difunden hacia los sinusoides, retornen con facilidad y el resto pase al sistema linfático. Por esta alta permeabilidad, los nutrientes pueden intercambiarse con facilidad entre la sangre y el hepatocito. El flujo sanguíneo a través de los sinusoides es unidireccional desde la vena porta terminal a la entrada de los sinusoides hasta las vénulas hepáticas que drenan los sinusoides hasta la vena cava inferior. De esta manera, las características de la sangre que llega a cada hepatocito son diferentes dependiendo de su distancia a la vénula portal, y trae como consecuencia, una gran heterogeneidad funcional entre los hepatocitos.
La arteria hepática lleva sangre rica en oxígeno y solutos que si no son removidos, alcanzan la circulación sistémica por las venas hepáticas. Las ramas terminales de la arteria hepática (arteriolas hepáticas terminales) desembocan en los sinusoides cerca de la vénula porta terminal, haciendo que los hepatocitos estén expuestos a sangre del territorio esplácnico y de la circulación sistémica…..

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